Crítica del diario Ambito Financiero al libro " Osvaldo Miranda. El comediante."

Seccion: Espectáculos. Diario Ambito Financiero. Bs. As. 6/2/02
Comentarios de libros

Retrato del actor que prefirió la elegancia

Mario Gallina, con la colaboración de Sergio G. Mansilla. Osvaldo Miranda. El comediante. (Bs.As., Ediciones Corregidor, 2001, 192 págs.)

Autor de una cálida biografía de Carlos Hugo Christensen; de un amplio diccionario de artistas argentinos en el exterior, y otros trabajos de similar enjundia, Mario Gallina presenta ahora su biografía de Osvaldo Miranda, ese artista que, tras más de medio siglo recibiendo aplausos, decidió retirarse con todos los honores, «para no agarrar papelitos», pero terminó agarrando, a los 85 años, el papel conductor de la Asociación Argentina de Actores.

Con una estructura casi conversacional, que va y viene por los recuerdos, sin perder nunca el hilo, la obra orquesta capítulos ineludibles: la niñez, el canto (pocos saben que Miranda se inició como cantor de tangos), el teatro, el cine, la tele, sus grandes amigos Ernesto Bianco y Enrique Santos Discépolo, y, fundamentalmente, su esposa, la recordada Amelia Sáez. Entre risas y emociones habla de sus compañeros, como Enrique Serrano, Juan Carlos Thorry, Irma Córdoba, y Marilina Ross, y deduce, con mucho fundamento, que Tania llegó a los 105, o poco menos. Y evoca además otras cuantas glorias de la escena criolla. Para muchas, el autor desarrolla abundantes notas al pie de página. A destacar en ese sentido, por su rescate, las que dedica a Bernardo Perrone,Violeta Antier, Héctor Méndez, y el prolífico caballero Abel Santa Cruz.

De sus páginas surge que, como pautas de vida, el comediante mantuvo una consigna para todo momento, «La comedia debe ir bien vestida» , y el ejemplo de un pariente político, el tío Antonio, «un hombre solidario, protector, paternalista. Si había una boda en la familia, si alguno quería emprender un negocio, si alguien moría, él siempre estaba. Yo lo quería y admiraba profundamente. Con los años, me convertí en 'el tío Antonio'. La vida me lo permitió: trabajé mucho y gané dinero y eso hizo que pudiera ayudar... Pero no es un mérito que me pertenezca. El me lo enseñó con su ejemplo». Esa también es otra pauta que siempre tuvo en cuenta: «el atributo de los bien nacidos:la gratitud ».

«La mía ha sido una carrera simpática», sintetiza el artista, todo un señor de los de antes, como sin darse importancia, y sin perder la elegancia. Modestamente, Mario Gallina apela a esa típica valoración mirandiana, y espera que también este libro sea de lectura simpática. Es eso, y algo más.
.Paraná Sendrós